La inseguridad creciente y la insistencia en poner funcionarios que nada saben del tema

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15:30 – (Por Rubén Lasagno) – Río Gallegos y Santa Cruz en general sufren una nueva embestida de la inseguridad, amplificado el panorama por el periodo vacacional donde las viviendas quedan más expuestas a los ladrones de oportunidad. Sin embargo, no es estacional el fenómeno, está fuertemente vinculado al contexto social, político, económico e institucional de los respectivos gobiernos provinciales que tienen a su cargo la responsabilidad de la seguridad ciudadana.

Cierto es que no se puede pedir un policía al lado de cada habitante, pero con ello no se puede justificar la falta de prevención de los delitos ciudadanos y muchos menos la falta de esclarecimiento de crímenes y robos, como ocurre en la mayoría de los casos ocurridos en la provincia.

Santa Cruz es un estado donde hubo un profesor de folcklore de Secretario de Seguridad. El antecedente no es muy auspicioso. Esto explica en cierta manera, por qué llegamos como estamos hoy, sin dejar de lado la falta de políticas públicas en materia de seguridad y la abundancia de un relato que para nada ayuda a combatir el delito en la realidad; por el contrario, contribuye a crear una «falsa sensación de trabajo con la seguridad», que en la realidad, no existe.

Si nos remitimos más allá de los límites de Santa Cruz, podemos ver que es casi una constante en el kirchnerismo, subestimar la seguridad en el orden de prioridades de todo gobierno. Sergio Berni fue Ministro a nivel nacional y no sabía nada de seguridad, a no ser por su paso por el ejército como médico, algo así como creer que por ser el “plomo” que ayuda a conectar los equipos de audio en un concierto, alguien se recibe de músico.

Alberto Fernández eligió para el cargo a una antropóloga, quien ya ha demostrado su capacidad para asegurarnos la inseguridad a los argentinos y así seguimos envolviéndonos en una seguidilla de problemas acumulativos los cuales no podemos resolver por falta de capacidad, profesionalidad y políticas proactivas en  materia de prevención y combate del delito, que (curiosamente) no para de “especializarse”, evoluciona en relación a las contramedidas tardías que se aplican desde el Estado y muta de acuerdo a los cambios sociales y la implementación de obstáculos para impedir su accionar.

Argentina es desde hace 15/20 años, uno de los países más inseguros de la región. Fundamentalmente la incursión del narcotráfico que llegó para quedarse en el último tramo de los ´90 de Menem y especialmente en la década ganada por el kirchnerismo, transformó a la Argentina en una base de operaciones del narcomundo, demoliendo el viejo mito de “país de paso”.

En tanto en Santa Cruz, el delito ha escalado en cantidad y calidad. Caleta Olivia, Río Gallegos y El Calafate son los centros urbanos elegidos principalmente para cometer atracos y crímenes de los cuales no existen registros ni estadísticas, excepto aquella que se obtiene por la publicación de los casos en la prensa, que son siempre menor que la realidad misma.

Suicidios, delitos a la propiedad, crímenes, asaltos a mano armada, etc, ha sufrido un incremento sustancial en la provincia y éste gobierno como los anteriores, nunca pudieron contenerlos. Falta de capacidad, profesionalidad y política en la materia, figuran como las principales variables de causalidad.

Increíblemente en Río Gallegos, surcada por una sola ruta (Nacional Nº 3) en la práctica con solo dos vías de escape, un entorno desurbanizado al menos en 300 kms alrededor de la ciudad, la policía no tiene capacidad para minimizar el crimen, mediante un sistema de identificación y residencia. Estamos en el 2020, donde la hiperconectividad es una obligación del Estado y aquí ni siquiera se puede usar el DNI o el Registro de Conducir digital porque Santa Cruz no posee sistema integrado de identificación. Muchos menos pensar en sistemas móviles de entrecruzamiento de datos, detección de personas con antecedentes penales, sujetos violadores, asesinos o fugados de cárceles, instituciones psiquiátricas, autos robados o la migración de simples delincuentes provenientes de otras provincias.

¿Hay alguna razón para que ello suceda?. Solo la desidia, la falta de capacidad y la poca preocupación por cerrarle los caminos a los delincuentes. El resto es basura, relato estéril, reuniones para la foto, discursos vacíos y la sensación de que aún se sigue pensando con mentalidad de pueblo, mientras los vecinos no tienen quien los cuide por el alto precio que paga en impuestos y en tranquilidad.

Y en la capital hay escasos 120 mil habitantes. No queremos imaginar cuando en algunos años más, esa población se multiplique. (Agencia OPI Santa Cruz)

4 Comentarios

  1. Son una vergüenza en santa Cruz, yo acudi por violencia de genero y en la comisaria se me cagaron de risa, son una basura no sabe nada pero tampoco quieren hacer nada

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